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martes, 18 de marzo de 2014

Sueño que el destino existe

[...]

Como buenamente pudo, logro salir de la oscura cueva.

Solo la negrura quedaba tras el.

Lo que fue una emocionante y maravillosa aventura, la cual emprendio sabiendo el riesgo que corria, acabo en esa oscura e interminable cueva, con la unica compañia de esa dama olvidada que siempre le acompañaba en silencio y que siempre esta esperando su momento.

Acerco su mano al pecho, sabiendo que encontraria esa herida casi mortal, de la cual emanaba el carmesi de su sangre empapando sus jironados ropajes. Sentia que era profunda, tanto que solo un ahogado suspiro de resignacion surgio de su interior mientras se dejaba caer en sus ya magulladas rodillas.

Y cayo.
Solo tuvo la fuerza de girar su cuerpo y yacer mirando al cielo, para intentar ver algun rayo de sol que rompiese las densas y oscuras nubes que cubrian todo. Solto una media e ironica sonrisa al ver que los dioses tampoco le permitirian disfrutar de esa calida luz.
Su vista empezo a desvanecerse...
Y, por fin, cerro los ojos.

[...]

Una suave brisa se levanto pausadamente.
Un fino aroma le invadio. No podia abrir los ojos, pero tampoco le hacia falta.
Ese dulce perfume lo podria reconocer entre cualquier otro. Era su Angel..
Casi notaba como el tacto de sus añoradas y suaves manos le acariciaban el rostro, como le abrazaba con tanta fuerza como dulzura.

Su Angel de cabellos negros y ojos de miel, de labios rosados y exquisitos, que tanto le habian hecho sentir y soñar. En su mente logro ver su cara, ese rostro que hacia que los mismos dioses la envidiaran.

- "Mi amada..."-... logro decir con dificultad.- "maldigo a los dioses que escribieron mi destino..."

Su vello se erizo al escuchar un susurro. 

Era la voz de su Angel que le decia al oido:

- "No maldigas a los dioses, mi aventurero, solo tu decides tu destino y ahora...abre los ojos y vuelve"

No sin dificultad, abrio los ojos. La noche acaparaba el cielo, pero no habia nubes.
Las estrellas brillaban con fuerza, esas estrellas que les unieron, y que esten donde esten, siempre que miren su estrella, en algun lugar del firmamento, sus miradas se cruzaran.

Dispuesto, se levanto como pudo, decidido a recorrer el camino de vuelta para reencontrarse con su Angel.

Y, sin duda alguna, para ser el, y no los dioses, el que escribiese su destino, pero sin dejar de pensar que ese destino esta escrito, porque siempre hay momentos, en que es maravilloso soñar que el destino existe.
Sobre todo cuando ese destino te lleva cerca de tu Angel.


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